Qué chimba Podcon, qué nota el futuro

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Hace tres días tuve un final de domingo que me hizo olvidar el lunes siguiente. Y era un lunes difícil; tenía que levantarme a las tres de mañana para regresar a Bogotá.

Volví a mi ciudad después de dos meses de una vida deli, aprendiendo del tema que me encarreta. Como yo tiendo a la tristeza, lo natural hubiera sido vivir ese último día con pena, pero el final de domingo me salvó.

Era la ceremonia de cierre de PodCon, una convención de podcast que me llevó a Seattle. Allá terminé descubriendo una ciudad super genial que recomiendo mucho y me motivé infinitamente a hacer podcast más en serio de lo que he hecho hasta ahora.

Esa sesión fue un popurrí total, con decirles que hubo una chica de Nueva York haciendo una tanda de chistes, un talk show sobre cambio climático con Hank Green y Ashley Ahearn (del programa Terrestrial de NPR), un podcast falso con Roman Mars (hermoso), acompañado un tal Justin Mcelroy. Hubo un montón de cosas más, cuya única conexión era que involucraba gente que se dedica a producir podcast.

 Roman Mars (el creador de 99% Invisible) en la ceremonia de cierre de PodCon. 

Roman Mars (el creador de 99% Invisible) en la ceremonia de cierre de PodCon. 

Lo que me gustaría escribir acá es que el mensaje de fondo de la sesión fue muy claro: los podcast son una belleza y vale la pena hacerlos. Pero la verdad es que esa ceremonia tuvo tantas cosas aleatorias —hasta hubo una gente que subió al escenario a hacer un concurso de improvisación— que no había conclusión evidente. Pero yo, de manera personal, sí quedé con la sensación que este mundo de la radio en línea tiene mucho que dar y ofrecer, y que en Colombia vale la pena meterse a producir.

Para comenzar, la libertad es increíble. Cuando uno crea para Internet en serio puede hablar de lo que se le dé la gana y fijo hay otro pelagato por allá en otro rincón del ciberespacio al que también le interesa el tema. Con decirles que en PodCon conocí a un productor que hace historias para dormir dirigidas a adultos, el tipo es un hit y tiene una audiencia grande, a pesar de que su programa es poco convencional.

La mayoría de invitados a PodCon no eran profesionales de la radio cuando arrancaron, o sea que eso no es excusa. Es más, casi todos los productores empezaron con equipos precarios grabando en sus propias casas y se fueron haciendo profesionales a medida que sus programas ganaban audiencia. Lo que hay que tener es disposición, no experiencia.

Pero… dedicarse a hacer podcast da miedo. O al menos ese sentimiento a mi todavía me paraliza. En la convención descubrí que incluso productores que hoy son grandes sintieron temor. Al igual que sucede con la falta de experiencia, esas cosas se superan poniendo las manos en la masa.

Y, bueno si uno finalmente hace un programa, lo esperan oyentes bellos. El propósito de PodCon es reunir a creadores con fanáticos, es decir que pude ver comunidades de fans bellísimas. Resulta que los que escuchamos podcast y nos dejamos acompañar por ellos en nuestras rutinas diarias solemos ser fans leales y poco trolls.

Hay que hacerlos, hay que empezar a poner shows para que otros los escuchen. Hubo un punto en el que yo incluso me sentí super privilegiada de ser colombiana en el contexto de los podcast, porque muchos los gringos se la pasan diciendo que el mercado en inglés está saturado. Como dijo Santiago (mi acompañante en PodCon): «lo único que quiere decir esa frase es que antes bastaba con existir y uno podría volverse muy popular. Hoy hay tantos programas, que además hay que ser bueno».

Obviamente, en español no hay saturación aún, y menos en Colombia. Es decir, por ahora nos toca hacer programas y la gente llegará naturalmente, porque es una tendencia inevitable.

Miren, yo sé que volver de un viaje es llegar con muchas ideas. Después con la rutina de la ciudad a uno se le va olvidando y termina haciendo menos de lo que quería. Yo genuinamente espero que ese no sea el caso para mi, ni para las personas que quieren arrancar proyectos nuevos en 2018, tengamos ánimo juntos. Yo, me aferré a mis recuerdos de ese domingo, que fueron el cierre de un viaje muy bello y el recuerdo que hay que actuar. 

Queridos amigos, conocidos, seguidores de Instagram, gente a la que le importo: gracias por leer estos reportes, por comentar en redes y por hacerme compañía desde la Internet. Espero que ahora sí nos veamos en Bogotá y hablemos del futuro, porque se ve brillante y podcastero.

Un abrazo.